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FOTOGRAFÍAS ANTIGUAS DE TICUL, YUCATÁN *Las siguientes imágenes no son de mi propiedad. es una recopilación  de Internet.

PRIMICIAS 1


La información aquí encontrada es una recopilación no es de mi autoria 
PRIMICIAS

HUAJICOL

"El “huajicol” es una ceremonia de origen maya que realizaban los ancestros para agradecer y pedir lluvias a los dioses, a fin de obtener buenas cosechas."
“huajicol”, que ofrece a los dioses del monte y de las milpas mayas.

Elementos
La ofrenda está elaborada con los productos cosechados de la milpa, como el maíz, frijol y calabaza, y otros que salen del traspatio como son las gallinas y los pavos, que sirven para preparar todos los alimentos.
“Tenemos la creencia de que al agradecer la producción, nos darán bendiciones para que tengan éxito en el trabajo que realizamos. Es como una manera de pedir que se logre las cosechas de este año y al mismo tiempo dar las gracias por lo logrado”.
Agregó que esta actividad se realiza de manera familiar, pues asisten amigos y conocidos, eso les permite conservar la tradición.
“Los jóvenes y las niños son quienes deben continuar con esta tradición por eso deben de participar en el proceso de elaboración de los alimentos”.

CHAC CHAAC

Desde tiempos ancestrales el pueblo maya ha realizado el ritual de la abundancia  y se coloca como una de las ceremonias que siguen siendo autentica y originalmente prehispánica pese a la dominación española que cambió muchas formas espirituales.
La ceremonia del Chá-chaac o pedimento de la lluvia está dirigida hacía el Dios Chaac (señor de la lluvia) y sus cuatro ayudantes localizados en los puntos cardinales; tiene como fin acabar con la sequía en las milpas de los campesinos en los meses de Marzo a Mayo.
Los Campesinos llevan diferentes ofrendas  como son: gallinas, masa, granos, Balché (licor con miel) y posteriormente a su ofrecimiento serán consumidas por todos los participantes a esta ceremonia sagrada.
J-men (Sacerdote maya) conocido en el pueblo, es el encargado de ver que todo salga en orden para llevar acabo de buena manera la ceremonia. Primeramente las gallinas son sacrificadas y puestas a hervir  para preparar la conocida “Cóol” (Caldo de las verduras y el pollo hervido)  , a su vez, otro grupo de personas le da forma a los  13 panes (pibes) que consisten en 9 caspas de masa con un relleno de la pepita de calabaza simbolizando a los 13 cielos mayas de su  creencia y que serán enterrados en un horno casero para que puedan ser consumidos.
Al término de hora y media hora, el j-men da la orden de que los panes sean retirados del fuego para proceder con el ritual. Las ofrendas son colocadas en el altar y en las cuatro varas colocadas que representan los  puntos cardinales y elementos del mundo. El rito empieza cuando el sacerdote empieza a orar en lengua maya y les pide a sus ayudantes colocarse en cada esquina para tirar la ofrenda hacia el viento. El j-men pide por todos los estados donde la sequía se torna más intensa en temporadas de calor.


EL MÁATAN K'OL

La ceremonia
Los preparativos para la ceremonia dieron comienzo aproximadamente un mes antes; los dueños del rancho desgranaron las mazorcas de maíz para el k'ol, seleccionaron las gallinas, contrataron a la rezadora (shamana), invitaron a familiares, amigos y a las señoras que iban a fungir como cocineras.
Un día antes de la ceremonia se preparó el maíz que sirvió para el saká y el k'ol, —generalmente el maíz utilizado es producto de las cosechas de las milpas del rancho.
El día de la ceremonia, se reunieron los invitados y familiares en el domicilio del propietario, para trasladarse al rancho. Las personas empezaron a llegar desde temprano, algunos de ellos traían una o dos gallinas, otras una pava o pavo.
La hija del dueño elaboró minuciosamente una lista con los nombres de donadores y colaboradores para asegurarse que todos recibieran su porción de la ofrenda al final de la ceremonia. Se observó que la gran mayoría de los asistentes a la ceremonia eran parientes y amigos de la familia del propietario del rancho, en muy escaso número, vecinos.

El espacio ritual
El lugar escogido para llevar a cabo el ritual fue un espacio amplio (aprox. 50 x 50 m) donde confluyen el corral, parte del potrero y la casa principal del rancho. Del lado norte está el corral, al sur un monte perteneciente al mismo rancho, al oriente el potrero y al poniente la casa; este espacio se ubica en la "entrada" del rancho.
La mayor parte de los participantes se concentraron a un costado del corral y del potrero, viéndose claramente una división por grupos de trabajo: torteadoras, cocineras, encargadas del altar, cortadores de leña, señores disolviendo la masa para el k'ol, etcétera.
La mesa-altar donde se iban a pronunciar los rezos y oraciones se colocó al oriente; consistió en una mesa de madera con un mantel color anaranjado con motivos de frutas; sobre él, cuatro floreros de madera: dos de ellos con flores de plástico y otros dos con flores naturales, seis jícaras, dos veladoras, la imagen enmarcada de San Lorenzo y dos incensarios de barro. Debajo de la mesa-altar se encontraban unos bacales (huesos de la mazorca), resultado del desgrane de las mazorcas que sirvieron para la elaboración de la masa para el saká.
Al llegar al rancho, todos depositaron sus animales en la alambrada que delimita el potrero; la shamana, con ayuda de su esposo, se dio a la tarea de sacrificarlos, colgándolos de las patas y cortando con un cuchillo la garganta a las gallinas y a los pavos la lengua para su desangramiento. En esta actividad participaron la shamana, su esposo y dos o tres señoras más.


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